INICIOS DEL DINERO, LA MONEDA EN PARAGUAY


HISTORIA DEL DINERO,  LA MONEDA  EN PARAGUAY



Los acontecimientos desarrollados en Europa a finales de 1700 y principios de 1800 influyeron ideológicamente en los americanos, despertando una nueva conciencia en las provincias: La Revolución Francesa, por un lado, abolió la Monarquía y estableció los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789); por otro, Napoleón impuso a su hermano, José Bonaparte, como rey de España en 1808.
En la península Ibérica y en América la reacción fue violenta y se crearon Juntas de Gobierno.
En nuestro país, el interés independentista tuvo dos corrientes: una, por la autonomía política, fuertemente ligada a grupos de productores y comerciantes vinculados al Río de la Plata; otra, deseaba independizarse totalmente de España y de la Gobernación del Río de la Plata.
Como corolario a muchos acontecimientos previos, Pedro Juan Caballero asumió al comando junto a Vicente Ignacio Iturbe y exigieron la renuncia del Gobernador Velazco, en la noche del 14 de mayo de 1811.
Al lado de Pedro Juan Caballero, de Fulgencio Yegros, de Rodriguez de Francia, de Fernando de la Mora, Iturbe, Molas, etc., figuraban dos mujeres muy destacadas en las gestas revolucionarias: Doña Facunda Speratti y Doña Juana María de Lara de Díaz de Bedoya.
Vicente Morales, cura párroco de la Catedral de Asunción, echó las campanas al vuelo convocando a la plaza en la noche del 14 de mayo de 1811.
Al declararse la Independencia del Paraguay el 14 de mayo de 1811, el sistema colonial de trueque había desaparecido con la introducción de las monedas españolas.
Circulaban el "peso", el "real" y el "cuartillo" con el agregado de "corriente". El peso corriente valía 8 pesos.
El oro y la plata, por su valor intrínseco, eran atesorados y se utilizaban como referencia en los cambios.

El balance presentado por el último gobernador español en el Paraguay, Don Bernardo de Velazco, indicaba un buen movimiento financiero, resultado de los créditos en las Factorías del Estanco del Tabaco en Buenos Aires, negocio de los peninsulares de ambas capitales en sociedad, demostrando que la carestía artificial en la Provincia era debido al pago de arbitrarias sumas en los puertos de Buenos Aires y de Santa Fé por la explotación de sus productos


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